Los partidos políticos tienen que ser coherentes con sus principios y valores, sobretodo, con los democráticos de participación. No puede haber democracia en un partido cuando las decisiones se toman sin tomar en cuenta la voluntad de la mayoría de sus militantes, y aunque la voluntad de las mayorías vayan en la misma línea de la de sus dirigentes, el proceso debe legitimarse por la vía del sufragio.

El PLD en estos momentos es el pilar que soporta el sistema de partidos en RD, por eso debe ser ejemplo de democracia dentro y fuera. Como joven militante peledeísta es mi responsabilidad y deber defender los valores y principios por los cuales me hice miembro del partido.

Y aunque la unidad y la estabilidad del partido son importantes, no puede ser sobre los escombros de los valores que sustentan la democracia, como he dicho: “Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia”. El PLD puede tener unidad y participación al mismo tiempo.

No es posible que la mayoría de nuestro comité central, presidentes de intermedios y demás autoridades, tengan más de 10 años sin ser electos, el proceso que legitimaba la continuidad de las autoridades del partido 5 años más, era el plebiscito del 2011, y el pasado #26J culminó. Por más mecanismos que nuestras autoridades partidarias hayan utilizado para posponer la elección, no cumple con la ley ni la constitución.

Sé que no es bien visto que se hable de estas cosas en el PLD, pero lo hago con absoluto respeto, atendiendo a mis convicciones democráticas, de las lecturas del profesor Juan Bosch he aprendido que las ideas no sirven si no se llevan a la práctica, y estoy planteándome hacerlo.

Sé el riesgo político que me corro, sobretodo siendo un simple miembro, pero estoy convencido que es por amor a la democracia y al partido; considero que el PLD y la democracia se fortalecen con las críticas, siempre con respeto y las buenas formas, de aspirar a lo correcto.

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